Mostrando entradas con la etiqueta Paso del tiempo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Paso del tiempo. Mostrar todas las entradas

sábado, 17 de enero de 2015

Cuando pudimos ser reyes

Transcurrían los finales de los 80 o los primeros de los 90: momento en el que pudimos ser reyes, monarcas de un tiempo que aún no había empezado a correr ─cronómetro a cero─. Un Kronos aún paralizado, pero con la guadaña afilada y lista para devorar, esperando tranquilo desde su eternidad. Un Kronos que solo tú podías activar, porque no dejaba de ser tu mismo. 

Mientras tanto, escuchabamos a DeVille ─ignorantes de que su mariachi versión era de Jimi Hendrix─, sin apenas comprender más que frases sueltas: where you going with that gun in your hand? 

Deseando ir rumbo a un paraíso ─ficticio, como todos─: the Mexican way; huir tan lejos, poder ser dueños, monarcas de nuestro tiempo que empezaba a escurrirse en nuestros primeros trabajos.
Pero empezamos a comprender, el pasado se impone: When we were king. Ni lo fuimos, ni lo seremos. Pero la rabia se mantendrá, como cuando Alí golpeó a Foreman en Kinsassa, the jungle rumble. El combate, la rebancha del hombre libre contra el esclavo pagado por el Dictador.   


Y, como casi siempre, Bowie nos explica con su voz profunda ─y la guitarra de Townshend─ que nos abrasamos lentamente en esta horrible ciudad. 
Algo paso, creímos que pudimos ser reyes, y sin embargo, tan solo somos bastardos. 


sábado, 5 de julio de 2014

CENTAUROS DEL ASFALTO



Emocionado, como todos los julios

 y van ciento uno: El Tour. 

Desde mi infancia.
 Siguiéndolo, con devoción, 
en  las calurosas tarde de julio. 
Hinault, Lemond, Fignon ─mi favorito─ que perdió por tres segundos aumentando su gloria.


Y, después Perico, Indurain, Ullrich, Pantani, el bastardo Armstrong. 





Y los escenarios de la agónica tragedia: Tourmalet, Galivier, Mont Ventoux, Alpe d'Huez, las emboscadas en el macizo central, los Vosgos. 

La gloria dorada de los Champs Elyssès: recompensa exigua y efímera. 


Hoy vuelve a empezar otra edición. Un juego donde dos hombres se baten, incruentamente, castigando sus cuerpos hasta la exhaustitud. En las últimas rampas no hay equipo, no hay estrategia. Solo máquina, cuerpo y, por encima, mente. 

Hoy volveré a ver las etapas, a ratos adormilado, con una nostalgia casi insoportable de mi infancia...tratando de no pensar o, por lo menos, olvidar.

Kraftwerk le han puesto la mejor banda sonora.


sábado, 25 de enero de 2014

El retorno



Después de un tiempo apartado, improductivo; regreso con nuevos intereses y preocupaciones sin haber superado las anteriores.
     Ahora también me empieza a preocupar el tiempo: su naturaleza y su paso. Y la cotidianeidad. Creo que Heidegger ─según algunos, el filósofo más importante del siglo XX─ ha pensado mucho sobre estos temas, lo tendré que leer.
     Y, qué es lo que mueve a la humanidad, porqué se hacen las cosas, para qué. La mayoría se hacen por convención, por inercia, por aburrimiento...
     ¿Hay algo más que nacer, estudiar, trabajar y morir? como dicen los Godfathers.



     Creo que poco más. Y, sin embargo, hay gente contenta, que se divierte, que se rie: inconscientes.
     En estos días he leído dos libros interesantes: existencialismo es humanismo y el hombre que miraba pasar los trenes.
     En esta época del año puedo hacer una de las cosas que más me gusta: pasear por las tardes cuando oscurece. Y en esta época del año se puede hacer a las 7 de la tarde.