sábado, 5 de julio de 2014

CENTAUROS DEL ASFALTO



Emocionado, como todos los julios

 y van ciento uno: El Tour. 

Desde mi infancia.
 Siguiéndolo, con devoción, 
en  las calurosas tarde de julio. 
Hinault, Lemond, Fignon ─mi favorito─ que perdió por tres segundos aumentando su gloria.


Y, después Perico, Indurain, Ullrich, Pantani, el bastardo Armstrong. 





Y los escenarios de la agónica tragedia: Tourmalet, Galivier, Mont Ventoux, Alpe d'Huez, las emboscadas en el macizo central, los Vosgos. 

La gloria dorada de los Champs Elyssès: recompensa exigua y efímera. 


Hoy vuelve a empezar otra edición. Un juego donde dos hombres se baten, incruentamente, castigando sus cuerpos hasta la exhaustitud. En las últimas rampas no hay equipo, no hay estrategia. Solo máquina, cuerpo y, por encima, mente. 

Hoy volveré a ver las etapas, a ratos adormilado, con una nostalgia casi insoportable de mi infancia...tratando de no pensar o, por lo menos, olvidar.

Kraftwerk le han puesto la mejor banda sonora.


martes, 17 de junio de 2014

Hijos de la misma rabia


Tres canciones, un solo sentimiento, una derrota: todos hijos de la misma rabia. The freedom fighters died upon the hill. They sang the red flag. They wore the black one. But after they died it was Mockingbird Hill. Me gustaria volar con un DC-10 esta noche..., pero llueve y fuera siguen cayendo la bombas. Come chi combatte sui monti con le scarpe rotte quando fischia il vento y, a pesar de que pueda quedar una espurna de llum, ha vencido la oscuridad y solo me queda replegarme y aguantar, aguantar,aguantar... y estas estan las tres canciones: 









domingo, 20 de abril de 2014

A mil años luz: Comandante Tom

Escucho «A mil años luz» de Sidonie en esta potente versión eléctrica, con una afilada guitarra ─rabiosa y salvaje─ que persigue ─sin tregua─ a la rítmica línea de bajo y bateria.






                   Ni tú ni nadie, puede hacerme daño: a mil años luz. Sin duda, alejado de todos y flotando en la ingravidez del espacio exterior, enfundado en mi traje espacial que me aísla y me protege toda inclemencia.


2001-a-space-odyssey-original


           Corto la comunicación, al igual que el comandante Tom, con el único deseo de alejarme de vuestro mundo. Como Dave Bowman, alter ego de David Bowie, alter ego de nuestro héroe el comandante Tom y nos adentrarmos en el espacio profundo e ignoto de nuestra consciencia en viaje permanente.
            Pero tampoco tenemos a HAL con quien discutir o pelear, ni jugar al ajedrez. Solos, en viaje espacio-temporal:



domingo, 16 de febrero de 2014

Threads II: Antichrist


Antichrist Lars Von Trier
Cartel de la Película
Seguir el hilo, el hilo conductor, desenredar la madeja. Tejer y destejer, la espera, la Odisea cotidiana:  siempre existe un hilo que hilvana nuestra vida, a veces, con puntadas gruesas, otras delicadas; zurzidos para coser las desgarraduras. Siempre una cosa nos conduce a la otra; nada es gratuito y sin sentido; todo tiene una causa y tirando del hilo puedes regresar al origen si te pierdes; la razón  suficiente.
              A mí me encanta tirar del hilo: seguir las pistas, desenredar la madeja. En la mayoría de ocasiones, el divertimento está en el proceso, en los pasos intermedios. De manera que en las partes está el todo: holismo, panteísmo, una esfera cuya centro está en todos los puntos y su radio es infinito (Giordano Bruno).
              Llegué a la película que quiero comentar a través de la canción de Portishead «Threads» (Hilos) por un vídeo editado en youtube que utiliza escenas de la película. El vídeo y la música formaban un resultado inquietante, tras varios visionados me di cuenta que formaban parte de una película: Anticristo de Lars Von Trier. Esta es la primera película suya que veo y de la que me han impactado algunas escenas. No es una película para gente sensiblera, es una película dura, atroz; aunque con pasajes líricos y de belleza plástica.

Estos son los apuntes de la película Anticristo de Lars von Trier:
La terapia para superar la pérdida de un ser querido.
CAPÍTULO 1 TRISTEZA
La pérdida de un ser querido.
El sentido de culpa. La angustia que llega a ser una desagradable sensación física. La búsqueda de ayuda.
Exposición permanencer delante de lo que te provoca miedo, saber qué es lo que nos da miedo.
El castigo, el auto castigo.
Regresar al Edén, al jardín del Edén, al inicio, donde aún no existe la culpa, el paraiso. La pareja regresa al Edén donde aún no existe el pecado.
Llegar a Edén a través del Bosque (el peligro). La madriguera del zorro (la astucia).
Regresar a la naturaleza.
Lo que la mente es capaz de concebir.



CAPÍTULO 2 DOLOR (REINA EL CAOS)

Cruzar el puente, pasar de una orilla a otra. La conexión de un territorio con otro, superar una etapa, avanzar.
El enfrentarse a los propios miedos.
Caminar por el bosque, la naturaleza ─omnipresente─.
La presencia de los animales salvajes, la crueldad de la vida salvaje. La fuerza de la naturaleza salvaje.
El poder de sugestión de la mente humana., la realidad.
Lo hermoso y lo horrendo.
La naturaleza como alegoría de la maldad.
Los sueños.



CAPÍTULO 3  DESESPERANZA - GINOCIDIO

Los tres mendigos (los que piden porque no tienen): dolor, desesperanza, tristeza.
La escritura.
La naturaleza contra la razón.
La naturaleza es intrínsecamente malvada, la naturaleza controla el cuerpo de la mujer
La necesidad del castigo, del castigo a través de la violencia en el sexo
La obsesión, la materialización de las obsesiones.
La violencia, la sangre.
Las llagas de Jesucristo.
Esconderse en la guarida del zorro.



CAPÍTULO 4 LOS TRES MENDIGOS

Rescatar de entre los muertos (enterrados).
Cuando los tres mendigos llegan alguien tiene que morir.
Una mujer que llora es una mujer que conspira.
La amputación del placer.
Todo es inútil.
Pero seguimos luchando por la salvación, por la supervivencia, es el mandato de nuestra estirpe.



CONCLUSIÓNLa tesis de la película, su lema es la lucha de lo racional (representado por William Dafoe) contra la naturaleza, el instinto, lo irracional (representado por Charlotte Gainsbourg ), los dos opuestos: masculino y femenino, las dos caras, la dualidad, la pareja.





jueves, 13 de febrero de 2014

El mar



Estos días he ido a ver el mar, espejo en el que he intentado reflejarme ─en vano─: a oír el rumor del oleaje; a sentir el tibio Sol de finales de febrero que apenas llega a calentar entre cortinas de nieblas altas. Me han dicho que es relajante ─sin duda─: oler el salitre balsámico. Por un momento, apenas he logrado rozar el sentimiento de plenitud, del fluir del tiempo.
                   No he podido dejar de recordar una canción que, con insistencia, escuchaba en mi adolescencia y que ahora recobra su sentido, «estoy metido en un oscuro affaire y no sé como salir de él».  



La Verdad y la Mentira



 El Estrés de Vivir una MentiraLa verdad es un concepto muy difícil de definir. Para mí la verdad debe fundamentarse en la relación entre dos elementos, relación que se establece por comparación: para que exista veracidad debe existir adecuación o conformidad entre estos elementos. Una primera aproximación a la definición de verdad puede ser que la verdad es la adecuación entre el enunciado y la realidad a la que se refiere.  El primer problema surge en la naturaleza de los dos elementos a comparar: enunciado y realidad. Esta definición se puede criticar, tanto por lo que se refiere al enunciado, como a la realidad. Los enunciados están construidos por palabras y, como se sabe, el lenguaje no es preciso, en ocasiones puede llegar a ser muy ambiguo. Por otro lado, la realidad es interpretable por el observador. De manera que se plantean múltiples dificultades para poder establecer criterios para determinar la veracidad de un enunciado: en primer lugar, definir exactamente que es lo que se afirma en el enunciado y, en segundo lugar, cómo se interpreta la realidad ya que también, depende de la percepción del observador.
                    Los expertos hablan de dos tipos de verdades ─yo creo que hay tantas como personas o incluso más─: las verdades ontológicas y las verdades epistemológicas. Las primeras se refieren a la realidad y las segundas al lenguaje. 
        En muchas ocasiones se define la verdad en contraposición con la mentira; de manera que se admite que ambas forman parte de un todo, son el anverso y reverso de la realidad. 
                 Me resulta curioso que el español no disponga de un verbo para decir verdades, antónimo de mentir. Eso parece indicar que normalmente lo que se dice es cierto, es verdad y nada más alejado de la «verdad».
De esta manera se empieza a dudar de que la verdad pueda considerarse como una cuestión objetiva, es decir, independiente de quien trata de analizar la veracidad de un enunciado.  Por eso, parece que la verdad se enmarca más en un ámbito subjetivo, interpretable, dependiente de los que van a evaluar la veracidad del enunciado y del contexto.
No obstante, se puede establecer una gradación en el nivel de objetividad de la verdad en función de la realidad o hechos a los que nos referimos. Por eso cabe hacer una distinción entre diversos tipos de verdad: una de carácter más psicológico que tiene que ver con las percepciones, pensamientos, sentimientos y la ética y otra del tipo científico más relacionada con los conocimientos científicos que pretenden ser por definición lo más objetiva y universal posible.
     En el ámbito cotidiano estos problemas existen igualmente. En la mayoría de casos, por una cuestión de practicidad se tiende a establecer unas convenciones, es decir, se admiten una serie de cuestiones como verdaderas para poder entendernos y convivir con mayor facilidad.
         En este ámbito diario o social, muy vinculados con la verdad, están los conceptos de sinceridad e hipocresía. Y qué decir respecto de la mentira tan reprobada socialmente, ─hasta cierto punto─ y, sin embargo, tan necesaria para poder convivir.
             Capítulo aparte se merece la sinceridad en el ámbito de las relaciones personales y especialmente en las sentimentales. La sinceridad es tan necesaria en las relaciones como lo es la mentira, el engaño y el fingimiento. Tal vez es una visión pesimista y negativa de las relaciones. La sinceridad suele comportar más problemas que el silencio o el engaño. En muchas ocasiones es preferible no saber ─el silencio, la omisión─ o ser engañados que conocer la verdad; la verdad es dura, hiriente y despiadada; la mentira suave y dulce. 
            Dadas las características que hemos comentado de la verdad ─subjetiva, convencional, interpretable,...─ resulta tan fácil manipularla. En ocasiones se puede manipular la verdad de una forma sutil y, sin mentir, no diciendo toda la verdad o entremezclando verdad con falsedad. Así por ejemplo, yo puedo afirmar que he estudiado en la Facultad de Derecho dando a entender que soy abogado y omito el que solo cursé unas asignaturas de primer curso. No he mentido, lo que he dicho es cierto: he estudiado en la Facultad de Derecho; pero al no decir toda la verdad induzco al que me está escuchando (le manipulo) a creer que soy abogado. 
            Normalmente la manipulación de la verdad obedece a unos intereses ─espurios─ o fines por parte de quien la manipula. Por eso, un buen criterio para detectar manipulaciones de la verdad es la de desconfiar de los que tienen intereses o fines contrapuestos a los nuestros.
            Os dejo con dos canciones que tratan de la mentira: el primero, un enigmático vídeo de la canción «En alas de la mentira» de Radio Futura y el segundo, la canción «Mentir» de unos primerísimos Gabinete Caligari, con una estrofa que vale por la canción «mentir es meterte en fuego».







lunes, 27 de enero de 2014

Damien Rice

Damien Rice
Le debo a la conjunción de un articulo de El Pais y a las recomendaciones de Youtube (un día hablaré del temible Big Data) el descubrimiento de este autor ─como Borges con Uqbar─: Damien Rice. 
Esta es la pinta que tiene últimamente. No se sabe mucho acerca de sus últimas actividades: tan solo que se dedica a la defensa de los derechos humanos y otras causas benéficas, de vez en cuando un concierto en un lugar exótico.

Rice es un canta-autor folk irlandés , llorón y melancólico. Sus temas hablan del desamor, del pecado y la culpa ─supongo que como irlandés la cultura católica le pesa mucho─. 
     Sus canciones son complicadas, duras, con aristas, cortantes, que cuestan, de larga duración, requieren de una audición reiterada y atenta.  No entran a la primera. En general, interpretadas de una forma que emocionan, parece que no son fingidas y  que el sentimiento es real.
     Tan solo tiene dos discos de estudio: O y 9 ─no se mata mucho en los títulos─. Varias canciones del primero han sido utilizadas en bandas sonoras de películas y series que no he visto, ni pienso ver  (Closer, Perdidos, etc.).Esta comercialidad hace chirriar un poco su pretendida actitud desentendida de la industria discográfica.
        Pero a lo que vamos, la cuestión es que me gusta. Incluso he aprendido cosas de sus temas. Las obras de arte no tan solo deben ser estéticamente buenas deben ser interpretables; es decir, su contemplación, audición, lectura nos deben aportar alguna explicación a nuestra vida, a nuestra realidad, alguna experiencia, sino se convierten en meros ejercicios de virtuosismo. Y, seguramente, para cada uno la sugerencia que le trasmita, la respuesta que encuentre será diferente: esa es la grandeza del arte. 
     Por ejemplo, «Elephant» me ha ayudado a entender algunos aspectos de mi vida personal. Seguro que Rice no pensaba en mí cuando compuso la canción. Y, posiblemente, la respuesta la hubiese obtenido por otro intrincado camino. Pero ha sido él, o más bien su canción, la que ha hecho detonar en mi interior la solución que buscaba hasta entonces infructuosamente. 

     Rice es un buen interprete ─y creo que no es impostado, de todas formas eso carece de importancia─, capaz de trasmitir emociones, es creíble. 
     Otra canción de mis favoritas es «I remember», un poco larga. El contrapunto que consigue entre la distorsión de la guitarra y su voz, la contundencia de la batería y la voz melodiosa de Lisa Hannigan del final del tema consigue desgarrar algo dentro de mí.





     Rice va de perdedor, de estar apartado del mundo, de no importarle los aspectos materiales de la vida, de ser espiritual. No sé si creérmelo del todo. De todas formas, hace tiempo que aprendí a distinguir autor, de obra y de interprete.

sábado, 25 de enero de 2014

El retorno



Después de un tiempo apartado, improductivo; regreso con nuevos intereses y preocupaciones sin haber superado las anteriores.
     Ahora también me empieza a preocupar el tiempo: su naturaleza y su paso. Y la cotidianeidad. Creo que Heidegger ─según algunos, el filósofo más importante del siglo XX─ ha pensado mucho sobre estos temas, lo tendré que leer.
     Y, qué es lo que mueve a la humanidad, porqué se hacen las cosas, para qué. La mayoría se hacen por convención, por inercia, por aburrimiento...
     ¿Hay algo más que nacer, estudiar, trabajar y morir? como dicen los Godfathers.



     Creo que poco más. Y, sin embargo, hay gente contenta, que se divierte, que se rie: inconscientes.
     En estos días he leído dos libros interesantes: existencialismo es humanismo y el hombre que miraba pasar los trenes.
     En esta época del año puedo hacer una de las cosas que más me gusta: pasear por las tardes cuando oscurece. Y en esta época del año se puede hacer a las 7 de la tarde.